Europa es conocida por sus sistemas de salud públicos y universales. La mayoría de los países europeos ofrecen atención médica accesible y de alta calidad a sus ciudadanos. Estos sistemas están financiados principalmente por impuestos y se centran en la equidad y la eficiencia. Sin embargo, también enfrentan retos como el envejecimiento de la población y la sostenibilidad financiera a largo plazo.